A estas alturas del siglo XXI somos muchos los que esperamos todavía que alguien ponga a la venta algún modelo de coche volador tal como prometían las obras de ciencia-ficción del siglo pasado. Lo único que encuentras de vez en cuando es algún prototipo que no deja de ser una avioneta tradicional a la que puedes recoger las alas. Lo que la empresa Terrafugia propone realmente sí puede considerarse como futurista, porque no solo se trata de un coche que puede volar, sino que además conduce solo, aterriza solo y aparca solo. Chúpate esa, Isaac Asimov.
Lo que puedes ver en la imagen superior no es más que una recreación de la idea que tienen Terrafugia sobre lo que debería ser un coche volador, el TF-X, y lo cierto es que el concepto es bastante curioso además de ser una idea brillante si es que consiguen llevarla a la práctica.
Si te fijas en la imagen, dos mini-alas situadas a cada lado del vehículo terminan en dos cilindros rodeados de unas placas de color negro. Estas placas son en realidad hélices. Cuando el coche está en el suelo, el cilindro se coloca en posición vertical, las alas se despliegan y sirven para impulsar el despegue. Cuando el vehículo está en el aire, las hélices se colocan en posición horizontal para empujar el vehículo hacia delante. Una vez que el vehículo ha tomado impulso las hélices pueden plegarse y dejar que, simplemente, la estructura de las alas planeen en el aire hasta que necesite más impulso, ascender o descender.
El vehículo estaría dotado de un motor híbrido eléctrico y de gasolina de 600 caballos de potencia, dos propulsores a hélice de 300 caballos cada una que ofrecen una velocidad máxima de 300km/h y una autonomía de más de 700 km, que no es poco teniendo en cuenta que volando viajas en línea recta entre dos puntos.
Además iría dotado de un sistema de auto-conducción similar al que encuentras en el ya famoso coche de Google y otros prototipos similares que trabajan marcas como Nissan o éste otro que desarrolla la Universidad de Oxford. Si quieres uno tendrás que esperar para ver un prototipo funcional en la vida real, pero puedes ver cómo funciona en el vídeo de abajo. [Terrafugia, vía]
Una sola gota de sangre podría ser suficiente para detectar varios tipos de enfermedades y virus gracias a un nuevo dispositivo que se está desarrollando en el Instituto de Tecnología de New Jersey. Imagina que te pinchas el dedo y un poco de sangre puede dar la clave para conseguir un diagnóstico rápido en apenas segundos. Si conoces a alguien diabético te sonará el sistema, solo que en este caso podrías llegar a tener en tu casa uno de estos dispositivos y enterarte en el mismo momento si estás enfermo sin necesidad de pedir una cita al médico o visitar el servicio de urgencias más cercano. El invento en cuestión se basa en los sorprendentes nanotubos de carbono que cada vez parecen tener más utilidades increíbles y futuristas. Estos nanotubos son capaces de dispersar las microscópicas partículas que puedan encontrarse en la sangre después de aplicar una pequeña carga eléctrica hasta un tamaño menor del diámetro de una célula. Una vez hecho esto comienza la segunda parte del proce...
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